domingo, 1 de febrero de 2015

Tema 3. Apartados b y c

Apartado b): Identificación y explicación del contenido del texto


Conceptos: ser perfecto y realidad dual
En este fragmento el concepto de ser humano según la teoría de las sustancias lleva a Descartes a concebir al hombre como una realidad dual, compuesta por dos sustancias llamadas alma pensante y cuerpo físico, lo que convierte a Dios en un ser perfecto, ya que solo consta de alma.
El alma, espiritual, es inmortal, y está exenta del mecanismo general del mundo corpóreo, con lo que queda a salvo la libertad. Diferencia radical con los animales, la inmortalidad.
El cuerpo, sustancia en sí mismo, permite por ello su estudio científico, sin referencias a su dependencia con respecto al espíritu. Se abre por otra parte el horizonte de las investigaciones sobre el organismo humano, algo limitado hasta el momento.


Apartado c): Justificación desde la posición filosófica del autor
Descartes propone según su obra el discurso del método que la vida es sueño, aunque todo sujeto puede soñar y, al despertar, ver que todo es falso. Por lo que se podría dudar que todo lo aprendido anteriormente es falso, duda metódica.
Para Descartes hay tres tipos de ideas: las adventicias, que son aquellas que provienen de nuestra experiencia, las facticias, que son las que la mente humana es capaz de construir, y las innatas, que son las que el pensamiento posee y que no provienen de la experiencia externa, la cual hace referencia a Dios. La existencia de Dios sería tan cierta como una regla geométrica. En nuestra mente la idea de Dios es la idea de un Ser infinito que existe por sí mismo, y no necesita de ninguna otra cosa para existir. De este modo, Dios sería la sustancia en sentido estricto, y para su demostración Descartes utiliza varios argumentos, como el ontológico y el noológico.
El ser humano para Descartes puede definirse como una realidad dual compuesta de sustancia extensa y sustancia pensante, o cuerpo y alma. Estas son independientes la una de la otra pero interactúan entre sí. Ante el problema de la libertad del ser humano, Descartes propone que si el ser humano tiene capacidad para dudar, esto le presupone la libertad.
La filosofía tendría como objetivo guiar nuestra conducta para lograr la felicidad, para lo que serian imprescindibles dos requisitos: razón, para diferenciar de bondad o maldad, y la virtud, que la lograremos si somos capaces de dominar las pasiones.

domingo, 25 de enero de 2015

Resumen texto de Descartes: El discurso del método

Séptimo fragmento

Además de esto, tenía idea de varias cosas sensibles y corporales; pues, aunque supusiese que soñaba y que todo lo que veía o imaginaba era falso, sin embargo, no podía negar que esas ideas estuvieran verdaderamente en mi pensamiento. Pero puesto que había conocido en mí muy claramente que la naturaleza inteligente es distinta de la corporal, considerando que toda composición indica dependencia y que ésta es manifiestamente un defecto, juzgaba por ello que no podía ser una perfección de Dios al estar compuesto de estas dos naturalezas y que, por consiguiente, no lo estaba; por el contrario, pensaba que si existían cuerpos en el mundo o bien algunas inteligencias u otras naturalezas que no fueran totalmente perfectas, su ser debía depender de su poder de forma tal que tales naturalezas no podrían subsistir sin él ni un solo momento.

Posteriormente quise indagar otras verdades y habiéndome propuesto el objeto de los geómetras, que concebía como un cuerpo continuo o un espacio indefinidamente extenso en longitud, anchura y altura o profundidad, divisible en diversas partes, que podían poner diversas figuras y magnitudes, así como ser movidas y trasladadas en todas las direcciones, pues los geómetras suponen esto en su objeto, repasé algunas de las demostraciones más simples. Y habiendo advertido que esta gran certeza que todo el mundo les atribuye, no está fundada sino que se las concibe con evidencia, siguiendo la regla que anteriormente he expuesto, advertí que nada había en ellas que me asegurase de la existencia de su objeto.

Así, por ejemplo, estimaba correcto que, suponiendo un triángulo, entonces era preciso que sus tres ángulos fuesen iguales a dos rectos; pero tal razonamiento no me aseguraba que existiese triángulo alguno en el mundo. Por el contrario, examinando de nuevo la idea que tenía de un Ser Perfecto, encontraba que la existencia estaba comprendida en la misma de igual forma que en la del triángulo está comprendida la de que sus tres ángulos sean iguales a dos rectos o en la de una esfera que todas sus partes equidisten del centro e incluso con ¡+mayor evidencia. Y, en consecuencia, es por lo menos tan cierto que Dios, el Ser Perfecto, es o existe como lo pueda ser cualquier demostración de la geometría.

Pero lo que motiva que existan muchas personas persuadidas de que hay una gran dificultad en conocerle y, también, en conocer la naturaleza de su alma, es el que jamás elevan su pensamiento sobre las cosas sensibles y que están hasta tal punto habituados a no considerar cuestión alguna que no sean capaces de imaginar (como de pensar propiamente relacionado con las cosas materiales), que todo aquello que no es imaginable, les parece ininteligible. Lo cual es bastante manifiesto en la máxima que los mismos filósofos defienden como verdadera en las escuelas, según la cual nada hay en el entendimiento que previamente no haya impresionado los sentidos. En efecto, las ideas de Dios y el alma nunca han impresionado los sentidos y me parece que los que desean emplear su imaginación para comprenderlas, hacen lo mismo que si quisieran servirse de sus ojos para oír los sonidos o sentir los olores. Existe aún otra diferencia: que el sentido de la vista no nos asegura menos de la verdad de sus objetos que lo hacen los del olfato u oído, mientras que ni nuestra imaginación ni nuestros sentidos podrían asegurarnos cosa alguna si nuestro entendimiento no interviniese.

En fin, si aún hay hombres que no están suficientemente persuadidos de la existencia de Dios y de su alma en virtud de las razones aducidas por mí, deseo que sepan que todas las otras cosas, sobre las cuales piensan estar seguros, como de tener un cuerpo, de la existencia de astros, de una tierra y cosas semejantes, son menos ciertas. Pues, aunque se tenga una seguridad moral de la existencia de tales cosas, que es tal que, a no ser que se peque de extravagancia, no se puede dudar de las mismas, sin embargo, a no ser que se peque de falta de razón, cuando se trata de una certeza metafísica, no se puede negar que sea razón suficiente para no estar enteramente seguro el haber constatado que es posible imaginarse de igual forma, estando dormido, que se tiene otro cuerpo, que se ven otros astros y otra tierra, sin que exista ninguno de tales seres. Pues cómo podemos saber que los pensamientos tenidos en el sueño son más falsos que los otros, dado que frecuentemente no tienen vivacidad y claridad menor?. Y aunque los ingenios más capaces estudien esta cuestión cuanto les plazca, no creo puedan dar razón alguna que sea suficiente para disipar esta duda, si no presuponen la existencia de Dios. Pues, en primer lugar, incluso lo que anteriormente he considerado como una regla (a saber: que lo concebido clara y distintamente es verdadero) no es válido más que si Dios existe, es un ser perfecto y todo lo que hay en nosotros procede de él. De donde se sigue que nuestras ideas o nociones, siendo seres reales, que provienen de Dios, en todo aquello en lo que son claras y distintas, no pueden ser sino verdaderas. De modo que, si bien frecuentemente poseemos algunas que encierran falsedad, esto no puede provenir sino de aquellas en las que algo es confuso y oscuro, pues en esto participan de la nada, es decir, que no se dan en nosotros sino porque no somos totalmente perfectos. Es evidente que no existe una repugnancia menor en defender que la falsedad o la imperfección, en tanto que tal, procedan de Dios, que existe en defender que la verdad o perfección proceda de la nada. Pero si no conocemos que todo lo que existe en nosotros de real y verdadero procede de un ser perfecto e infinito, por claras y distintas que fuesen nuestras ideas, no tendríamos razón alguna que nos asegurara de que tales ideas tuviesen la perfección de ser verdaderas.

Por tanto, después de que el conocimiento de Dios y el alma nos han convencido de la certeza de esta regla, es fácil conocer que los sueños que imaginamos cuando dormimos, no
deben en forma alguna hacernos dudar de la verdad de los pensamientos que tenemos cuando estamos despiertos. Pues, si sucediese, inclusive durmiendo, que se tuviese alguna idea muy distinta como, por ejemplo, que algún geómetra lograse alguna nueva demostración, su sueño no impediría que fuese verdad. Y en relación con el error más común de nuestros sueños, consistente en representamos diversos objetos de la misma forma que la obtenida por los sentidos exteriores, carece de importancia el que nos dé ocasión para desconfiar de la verdad de tales ideas, pues pueden inducirnos a error frecuentemente sin que durmamos como sucede a aquellos que padecen de ictericia que todo lo ven de color amarillo o cuando los astros u otros cuerpos demasiado alejados nos parecen de tamaño mucho menor del que en realidad poseen. Pues, bien, estemos en estado de vigilia o bien durmamos, jamás debemos dejarnos persuadir sino por la evidencia de nuestra razón. Y es preciso señalar, que yo afirmo, de nuestra razón y no de nuestra imaginación o de nuestros sentidos, pues aunque vemos el sol muy claramente no debemos juzgar por ello que no posea sino el tamaño con que lo vemos y fácilmente podemos imaginar con cierta claridad una cabeza de león unida al cuerpo de una cabra sin que sea preciso concluir que exista en el mundo una quimera, pues la razón no nos dicta que lo que vemos o imaginamos de este modo, sea verdadero. Por el contrario nos dicta que todas nuestras ideas o nociones deben tener algún fundamento de verdad, pues no sería posible que Dios, que es sumamente perfecto y veraz, las haya puesto en nosotros careciendo del mismo. Y puesto que nuestros razonamientos no son jamás tan evidentes ni completos durante el sueño como durante la vigilia, aunque algunas veces nuestras imágenes sean tanto o más vivas y claras, la razón nos dicta igualmente que no pudiendo nuestros pensamientos ser todos verdaderos, ya que  nosotros no somos omniperfectos, lo que existe de verdad debe encontrarse infaliblemente en aquellos que tenemos estando despiertos más bien que en los que tenemos mientras soñamos.

Resumen

En este fragmento vemos como Descartes imposibilita la atribución de naturaleza corporal a Dios, ya que se trataría de un ser imperfecto. La dependencia de naturaleza corporal y naturaleza inteligente significaría defecto. En segundo lugar, compara la certeza de la existencia de Dios con las reglas geométricas. Por último, si queda alguien que dude de la existencia de Dios será porque no pueden ver mas allá de su imaginación. Compara el creer en Dios a través de los sentidos y la imaginación con querer percibir los sonidos a través de los ojos. 
En cuanto a la existencia de los cuerpos, Descartes no afirma que no existan, sino que desde un punto de vista racional no es evidente que existan, podría ser que fueran pensamientos. Cualquier idea de la realidad podría ser falsa. Dios es quien asegura que las cosas y el mundo existen, es la garantía de nuestros conocimientos.

Resumen teoría Descartes

3. La preocupación por el método va determinar el inicio de la modernidad.

De Galileo, Descartes toma la fe en el método como forma de desvelar los secretos de la naturaleza. El método de Descartes, al igual que el de Galileo, utiliza las estructuras deductivas de la matemática. No obstante, entre ambos autores hay diferencias:
• El método de Galileo es hipotético-deductivo, mientras que el de Descartes es analítico-sintético o intuitivo-deductivo.
• Otra diferencia es que para Galileo el saber que nos proporciona el método tiene límites, mientras que para Descartes el método es universal y la filosofía sería la ciencia del método.
Descartes, como Bacon, va a criticar el peso de la tradición filosófica y el peso de las creencias religiosas. La razón por sí misma se basta para alcanzar la verdad. Las diferencias entre ambos pensadores residen en que mientras el método de Descartes es intuitivo-deductivo, el de Bacon es inductivo.


Resumen:

Descartes toma de Galileo el método como formo de deducir todo el sistema de la naturaleza, en el que utilizan las estructuras deductivas de la matemáticas.Diferencias entre Galileo y Descartes:-Galileo es hipotético-deductivo, mientras que Descartes es intuitivo-deductivo.-Para Galileo el método tiene límites y para Descartes es universal.Descartes, como Bacon, critica el peso de la tradición filosófica y de las creencias religiosas. La diferencia entre ambos es que el método de Descartes es intuitivo-deductivo y el de Bacon es inductivo.

4.4.4. Definición de sustancia.

Para Descartes la sustancia es aquello que no tiene necesidad más que de sí mismo para existir. Mientras que los accidentes necesitan a la sustancia. Según esta definición para Descartes la única y verdadera sustancia es Dios (los demás seres necesitan la creación y conservación continua de Dios).
Descartes define a Dios como la sustancia infinita, res infinita, que es el fundamento de las otras dos sustancias que son: la res cogitans (sustancia pensante, que es el yo) y la res extensa (sustancia material). Por tanto es Dios quien garantiza la las ideas y las cosas. En definitiva, las tres sustancias son:
  • Dios o sustancia infinita (res infinita) existe por sí misma y es el fundamento de las otras sustancias o realidades.
  • El pensamiento o sustancia finita pensante (res cogitans) tiene su fundamento en Dios, si bien es una realidad independiente del mundo físico (cuerpo).
  • El mundo físico o sustancia finita extensa (res extensa) tiene su fundamento en Dios, si bien es una realidad independiente del pensamiento.
Según Descartes los atributos son lo único que nosotros conocemos de la sustancia:
  • Algunos atributos de la sustancia extensa son la extensión, la anchura, la profundidad.

Resumen:

Para Descartes la sustancia es aquello que no tiene necesidad más que de sí mismo para existir, la única y verdadera sustancia es Dios.
Fundamento de las 3 sustancias:
-Dios o sustancia infinita: existe por sí misma y es el fundamento de realidades
-El pensamiento: sustancia finita pensante, realidad independiente del mundo físico
-El mundo físico: sustancia finita extensa, realidad independiente del pensamiento
Según Descartes los atributos son lo único que nosotros conocemos de la sustancia. Los atributos más importantes son el pensamiento (ideas matemáticas)

domingo, 18 de enero de 2015

Contexto histórico-cultural y filosófico de Descartes

Descartes nace el 31 de marzo de 1596 en la ciudad de La Haya en Francia. Se forma en un colegio jesuita, donde durante su educación destaca en matemáticas y latín. Tras abandonar el colegio, decide alistarse en la guerra de los Treinta Años con el fin de conocer mundo, aunque posteriormente abandona el ejército y se dedica a viajar por Polonia, Holanda, Italia y Francia.

Contexto histórico-cultural

Tiene inicio en determinadas fechas clave: en el 313, el emperador Constantino pone a fin a las persecuciones del cristianismo, en el 385, Teodosio oficializa la fe cristiana, y decreta penas para los herejes, la caída del imperio romano en 476, en el 529 se cierra la academia de Platón, el papado intenta tomar el relevo reclamando la supremacía universal, las ciudades empiezan a tomar importancia. Se crean las universidades de Salamanca, Oxford, y Paris, y en el Renacimiento se toman los clásicos traídos por las árabes a la península, y por los herederos del imperio de Bizancio.
Tras el cierre de academias, la religión se encarga de la educación. Con el Humanismo se produce el paso del teocentrismo (Dios como centro del universo) al antropocentrismo (hombre como centro). Se produce asimismo una renovación científica provocando el paso de la visión geocéntrica del Universo (la Tierra es el centro) a la heliocéntrica (el sol es el centro).
Destaca en esta época Maquiavelo, suya es la frase “el fin justifica los medios”, una política realista acorde con el realismo científico que predomina en la época
Desde el punto de vista cultura, el tiempo en que situamos a Descartes es el Barroco, una época cuyo tono es pesimista, lo que contribuye a la confrontación entre católicos y protestantes.
Contexto filosófico
La escolástica medieval basada en el realismo aristotélico entra en crisis por causa del Nominalismo De Ockhan (Navaja de Ockham) que supone la ruptura entre fe y razón, la filosofía y la teología quedan, por lo tanto, separadas.
Esta nueva corriente toma como referencia la ciencia moderna, donde Galileo expone que la experiencia es el fundamento de la ciencia, pero ésta no nos aporta las esencias de las cosas, sino las cualidades primarias o aspectos traducibles en términos matemáticos de la realidad, y las cualidades secundarias o cualidades subjetivas. El entendimiento y la razón, mediante el método, pueden llegar a las cualidades primarias.
Por otro lado, Francis Bacon propone en el Nuevo Organon la inducción para establecer una afirmación universal y válida. En contraposición con Aristóteles, la ciencia no es teoría, sino que es praxis (acción): el objetivo de la ciencia no es la contemplación de la naturaleza, sino su dominio.. Para ello, su inicio consiste en evitar los prejuicios a los que denominó "ídolos".  Los cuales existen cuatro tipos de Ídolos: Ídolos de la tribu: se refieren a las costumbres de la humanidad, que tiende a dar crédito a las cosas que nos favorecen y rechazar aquello que nos perjudica.

martes, 9 de diciembre de 2014

Contexto histórico-cultural y filosófico de Platón

Contexto histórico-cultural
Platón nace en el 427 a.C, en medio de una crisis política. La guerra del Peloponeso enfrentó, durante 30 años, a las dos ciudades más poderosas de Grecia: Atenas y Esparta, representantes de dos modelos políticos diferentes. Aprovechando la derrota en el 404 de Atenas y con el apoyo de los espartanos, los aristócratas instauran la Tiranía de los Treinta, encabezada por familiares de Platón, gobierno que acaba con los derechos democráticos y que desemboca en una guerra civil. Una vez reinstaurada la democracia, un jurado popular condena a muerte a Sócrates. Platón este gobierno resultó incluso peor que el anterior y estaba convencido de la necesidad de una reforma de la organización política.
La crisis se extiende al ámbito cultural, ya no hay proyectos arquitectónicos ni literatura, de relevancia, semejantes a los del siglo v a.C, sólo las comedias de Aristófanes y la obra historiográfica de Jenofonte. Pero la crisis no es completa: Praxíteles, Escopas y Lisipo introducen en escultura el «estilo bello», que rompe con los modelos clásicos. La retórica y oratoria conocen con Isócrates y Demóstenes su máximo esplendor.
Platón se pregunta por qué los gobernantes conducen a los Estados al enfrentamiento, por qué ni el sistema democrático ni la tiranía habían mejorado a los ciudadanos, por qué el jurado no fue capaz de ver que tenía frente a sí al hombre más justo y lo condenó a muerte... Platón responde: los ciudadanos no saben qué es la justicia, y sus gobernantes, sean demócratas o aristócratas, tampoco. La política, no es el modo de superar la crisis, sino la educación de los gobernantes para que sean capaces de organizar un Estado justo.
Intenta poner en práctica su proyecto mediante la educación del que sería el futuro rey de Siracusa, pero la corte, que veía en las ideas de Platón una amenaza para el régimen, acabará con sus planes.
Contexto filosófico
Su fracaso en Siracusa le lleva a fundar en Atenas la Academia, para educar a ciudadanos y gobernantes. Con la democracia, los ciudadanos accedían por sorteo a cargos públicos, y los gobernantes convencían a la Asamblea de que votara sus propuestas. Este sistema había convertido a los sofistas en educadores para ascender políticamente. Para ellos, la educación tiene una finalidad práctica inmediata, y consiste esencialmente en la retórica, usada como medio de persuasión en la Asamblea o Tribunales.
Pero Platón entiende la educación de modo distinto. Platón fue discípulo de Sócrates que se convierte en su mayor influencia. De este hereda su apuesta por la objetividad y la verdad, frente al relativismo y escepticismo de los sofistas que se extendía tanto al ámbito moral como al del conocimiento. Platón continuará la crítica al pensamiento sofista iniciada por su maestro Sócrates. Pero irá más allá y afirmará la existencia de las Ideas, realidades objetivas a las que corresponden nuestros conceptos. También asumirá el intelectualismo moral que  también lo debe a Sócrates. El conocimiento es la vía adecuada para actuar bien y alcanzar la felicidad.
La segunda fuente que alimenta la propuesta platónica es la presocrática.
En primer lugar, de la escuela pitagórica incorporará la importancia de las matemáticas, su dualismo antropológico, la identificación del ser humano con su alma racional y la reencarnación.
En segundo lugar, las Ideas de Platón tendrán las principales características que Parménides atribuyó al ser: son ingénitas, imperecederas e inmutables.
En tercer lugar, recibe de Heráclito la visión del mundo sensible como un mundo en perpetuo fluir, aunque no aceptará que ese ámbito fuera auténticamente real. Finalmente, criticará el mecanicismo atomista y defenderá una explicación cercana a Anaxágoras.

Así Platón elabora su teoría de las ideas recogiendo toda la herencia de los primeros filósofos griegos y también de Sócrates.